Una imagen, una leyenda, una devoción

La historia del Santo Cristo del Consuelo en Cieza está envuelta en leyenda, fe y tradición. Todo comienza con un relato transmitido durante siglos por el pueblo: en el año 1606, una imagen de Cristo Crucificado era transportada por un tiro de bueyes hacia una población manchega. Al llegar a un cabezo a las afueras de Cieza, los animales se detuvieron y se negaron a continuar. Este hecho fue interpretado por los ciezanos como un signo divino, una señal de que la imagen deseaba quedarse allí, junto a su pueblo.

Nacimiento de la ermita

En 1612, el presbítero Ginés de Mellinas promovió la construcción de una ermita sobre el humilladero original, así como un Vía Crucis que discurría desde el casco urbano de Cieza hasta el cabezo, a lo largo del antiguo Camino de Castilla. El crucificado, probablemente una imagen ligera de cartón para facilitar su uso en el rezo del Vía Crucis del Viernes Santo, fue sufragado por el noble D. Diego Padilla.